domingo, 7 de mayo de 2017

Constantes.-

Supongo que si algún día me muero éste blog quedará dando vueltas en internet sin que nadie sepa todas las cosas que me pasaron en éstos años de escribir, a veces seguido, a veces cada tanto, a un montón de gente que en verdad no conozco.
Es extraño, antes, cuando recién empecé a escribir, pesaba demasiados kilos menos que ahora, pero me sentía igual.
Nunca les pasó mirarse a si mismas, por ejemplo, mirarse los muslos al sentarse, o incluso calcular cuanto les ocupa el culo en un colectivo? A mí me pasa siempre. Igual que casi todos los días me repito que soy horrible cuando termino de comer. Pero soy adicta. Soy adicta a la puta comida. Soy adicta a sentir que la comida me llena la boca y desciende por mi garganta. Soy adicta al sabor vacío y doloroso de los hidratos de carbono, a la textura cremosa del veneno que las grandes empresas disfrazan de felicidad en paquetes brillantes. Porque sí, también sé que lo que consumo es insano, que comer Lay's es tan enfermo como vomitar despues de comerlas (aunque hace mucho que ya no las vomito). Sé que a las grandes empresas no les importan nuestros cuerpos, sólo sus bolsillos.
Pero aún así...
Y es que es una droga, la comida, autodestruirse es una droga, sentirse miserable es una droga, los placeres a corto, ínfimo plazo, son una droga, encerrarse en uno mismo, droga.
Me gustaría decir, como siempre dije, que a partir de éste momento voy a dejar de drogarme con comida y voy a volver a drogarme con la voluntad de desaparecer lentamente, como antes. Que mañana será otro día y que voy a consumir 400 kcals, y que si consumo 401 voy a hacer algo para eliminar esa ckal de mi sistema. Pero no quiero mentirles, ni siquiera a ustedes, que no las conozco, ni saben nada de mí más que soy un fracaso desde hace más años de los que quiero contar.
Si puedo decirles que no entiendo por qué soy como soy. Es decir, sé que soy el ser más desagradable que conozco porque como como si de eso dependiera la salvación del universo conocido, lo que no sé, es por que me es tan dolorosamente imposible controlar esos impulsos ruines, si aún antes de tragar el último bocado del atracón del momento estoy diciéndome que soy horrible, que me doy asco, y todas esas constantes en mi vida. No lo entiendo.
Éste espacio dejó de ser un lugar donde hablar de mis maromas para bajar de peso, y se convirtió en el refugio de mi basura, cuando ésta ya no me entra más en el cerebro.
Como todos los días, me voy a despertar, intentando cambiar.
Intentando abolir el fracaso.
Intentando no odiarme, aunque sea por un rato.

Abrazo princesas

Dragon.fly

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